viernes, 3 de noviembre de 2017

Cuento: "Una luz en el monte" (Lucas Corvalán)

Consigna: escribir un cuento en intertextualidad con alguno de los mitos y leyendas leídos en clase (en este caso, se escribió en relación con el mito griego del minotauro)

Una luz en el monte    
(Cuento de Lucas Corvalán, de 4°1°)                

Muchas veces no nos tomamos el tiempo para pensar qué hay más allá de nuestra vida, de nuestra realidad, de lo que vemos u oímos, qué seres vivos o espíritus nos rodean en la oscuridad.
Juan, en sus vacaciones pasadas, se encontraba en la casa de su abuela, una pequeña casa ubicada en el medio del campo, en el medio de la nada. Pasaba horas y horas despierto, escuchando cada susurro de la noche, que al llegar el amanecer desaparecían como por arte de magia. Una tarde decidió ir a caminar y se dirigió al monte. No tenía miedo, solo quería explorar. En un momento se dio cuenta de que había perdido el rumbo, y no sabía cómo volver. Siguió caminando hasta que cayó la noche, y al no poder regresar buscó un refugio. Era extraño, pero no tenía miedo.
Por un momento logró conciliar el sueño, hasta que de pronto un ruido lo despertó. No podía ver nada, ya que la copa de los árboles tapaba la luz de la luna; solo podía oír una respiración fuerte y agitada, tan cerca que podía sentir el calor de su aliento. Giró su cabeza y solo logró ver un par de ojos rojos en medio de la oscuridad. De pronto vio cómo los ojos se elevaban, como si el cuerpo de aquella criatura se hubiera incorporado. No podía moverse, no sentía temor, pero la sorpresa lo dejó inmóvil. En un momento, el cuerpo de la criatura se rodeó de luz. Era extraño, tenía el cuerpo de hombre y cabeza de toro, pero de tamaño excepcional; no era agresivo. Solo caminó unos pasos y miró hacia atrás, volvió a caminar y volvió a mirar, como esperando que Juan lo siguiera. Él comenzó a seguirlo, caminaron y caminaron, la criatura no emitió sonido alguno, solo irradiaba luz.
En un momento, entre la maleza se divisó una pequeña luz y la criatura, que le doblaba la altura, comenzó a desvanecer su luz y desapareció en la oscuridad. Al salir del monte, Juan reconoció el umbral de la casa y la luz era una vela en la mano de su abuela que lo esperaba preocupada. Jamás se atrevió a contar su experiencia. Hasta ahora. Porque...Juan...


                                     …soy yo.

Cuento "Efros y Zafranía" (Nazareno Rodríguez)

Consigna: escribir un cuento en intertextualidad con alguno de los mitos y leyendas leídos en clase (en este caso, se escribió en relación con la leyenda azteca "Los enamorados")

Efros y Zafranía
(Cuento de Nazareno Rodríguez, de 4°3°)

En una tribu había dos jóvenes muy enamorados, pero ellos no podían estar juntos. La muchacha llamada Zafranía, era la hija del cacique, y él era Efros , el mejor y más entrenado guerrero.Con la llegada de los españoles, el cacique, enloquecido y nervioso mandó a llamar a su mejor guerrero para que pueda dirigir al grupo.
Zafranía y Efros tenían un lugar muy alejado de la tribu, sobre el que nadie sabía nada, en ese punto ellos se encontraban .El cacique, cuando habló con Efros, le dijo:-Tendrás lo que quieras si guías a mis guerreros. Y Efros respondió:-Está bien yo me haré cargo, pero primero que nada, quiero la mano de su hija.El cacique lo pensó, no quería entregarle a su hija, pero lo hizo obligado. Al no tener ninguna otra opción, aceptó. Entonces respondió:-Yo te daré la mano de mi hija, pero tú tienes que volver victorioso.Cuando Efros partió en camino a la lucha, se despidió de Zafranía. Con los ojos llorosos, le dijo:
-Volveré a buscarte, volveré a quererte, te enviaré cartas cada día que no te vea, espérame y seremos felices.Mientras caminaban, los españoles ya estaban armados y escondidos, listos para atacar. El primer día de guerra, Efros escribió la primer carta diciendo:"Zafranía, amada mía , no sabes lo que te extraño , lo que sufrimos al saber que cada minuto es un guerrero menos . Quiero volver, verte, olvidarme de tanto dolor, tanto sufrimiento y tanta maldad, ya volveré y seremos felices"  Efros.Efros estuvo una semana luchando, y ocupándose de escribir, de que cada día Zafranía tenga su carta prometida. En la semana mandó al joven más chico a la tribu, de solo 16 años de edad. Cuando lo mandó de nuevo a la tribu le encargó las cartas, pero en el camino se encontró con un guerrero español. Por no saber pelear, cayó muerto a los pies de este sujeto.Zafranía estaba angustiada porque las cartas que le había prometido su amado no llegaban.En un momento fue tal la escasez de guerreros indígenas que muchos empezaron a rendirse y se escaparon hacia la tribu en busca de más guerreros. El primero en llegar fue un guerrero llamado Blascar. Zafranía, alterada le preguntó:- ¡¿Y Efros?! , y él se quedó callado.Zafranía con un nudo en la garganta, y sus ojos llorosos, decidió emprender el viaje para encontrarse con Efros, entonces fue en busca del guerrero Blascar y le insistió para que fuera a luchar por su pueblo, pero él le respondió:-Yo no puedo morir, tengo una familia acá. Entonces le respondió:-Yo me haré cargo de tu familia si te llega a pasar algo. Al final lo convenció.En el viaje se separaron. Él fue por un lugar lleno de plantas, era mucho más largo pero había menos posibilidades de encontrarse con un español, y ella fue por el camino que recorrieron los guerreros de su tribu. En el camino, Zafranía se encontró con un guerrero español, que la sorprendió por la espalda, la apuñaló varias veces y la dejó agonizando en el sueloLuego de varias horas, el cacique notó que faltaba su hija y comenzó a gritar:-¡Por favor, busquen a mi hija!Después de unos días, una anciana encontró el cuerpo yacente y manchado de sangre, comenzó a gritar hasta que un muchacho corrió buscando de dónde provenía ese grito desgarrador. Se encontró con una anciana y con Zafranía muerta. La cargó en sus hombros y la llevó hacia la tribu. Cuando llegó, el cacique, desconsolado, comenzó a llorar.Efros estaba cansado. Al final llegó un momento en que quedó solo con otro guerrero, y le dijo:-Volvamos, ya no podemos más.Cuando llegaron a su casa los recibieron tristes, con el cuerpo de Zafranía. Él la miró y dijo:-¡No, no puede ser! Y preguntó: -¿Qué paso?Con los ojos llorosos le respondieron:-No sabemos. La encontramos a unos minutos de aquí, su cuerpo estaba todo ensangrentado.Desconsolado, Efros cargó en sus brazos el cuerpo de ella y salió corriendo a su lugar secreto. Con los recuerdos pasando por su mente comenzó a llorar. Había perdido al amor de su vida, y se culpaba diciendo:-Si yo hubiera estado allí con ella, esto no habría pasado.
Triste y destrozado por dentro, se recuestó con ella, y recordó una vieja historia que contaba acerca de lo que había debajo del volcán Elsker . Había algo más que solo lava, había un lugar hermoso, sin dolor, sin tristeza, un lugar bellísimo.
Efros agarró el cuerpo de Zafranía y se lanzó diciendo: "Quiero estar junto a ti para todo la eternidad"Cuando se tiró, sintió dolor, tal vez el peor dolor que existió, pero llegó un momento en que se durmió y dejó de sentir. Luego despertó, en un lugar que no era debajo del volcán sino que era el Paraíso.Zafranía despertó con sus heridas, pero sin dolor. Luego despertó Efros y ella le dijo: "Te esperé como dije. Ven, vamos a ser felices juntos."

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