miércoles, 7 de noviembre de 2018

Alienígenas en la Tierra (Evelyn Pacheco)

Alienígenas en la Tierra

Isaías era un nene de 10 años que desde chiquito miraba dibujos de alienígenas. A medida que fue creciendo, deseaba ser uno de ellos. Su mamá le decía que no iba a poder convertirse en un alienígena porque esas cosas no existían.
Pasaron dos años e Isaías seguía con la intención de ser un extraterrestre. Un día él estaba muy entretenido mirando la tele y vio que la NASA anunció que los extraterrestres estaban cerca de nuestro planeta. Muy entusiasmado fue a contarle a su mamá que su sueño podría ser realidad. Ella, muy enojada, le dijo que dejara de ver esas cosas, porque nada de eso iba a pasar jamás. Fue corriendo a la pieza de Isaías y le rompió todos los posters, revistas,  películas y su play de los extraños alienígenas. Isaías se enojó mucho con su madre y escapó, pero no tenía adonde ir y no buscó mejor solución que quedarse abajo del puente.
Se puso a mirar las estrellas y vio que una brillaba mucho e hizo que se le pusieran los ojos con lágrimas. Le parecía todo muy extraño, el anuncio de la NASA y la estrella brillante. Pasaron dos días y su mamá no sabía nada de él, hasta que decidió volver a su casa.  Una semana después, Isaías volvió al puente para observar las estrellas y vio que la estrella brillante seguía ahí.
La NASA volvió a anunciar que los extraterrestres podrían aparecer en cualquier momento. Por lo tanto tenían que estar todos refugiados. La mamá de Isaías tenía mucho miedo, pero como él sabía mucho de ellos, no temía.
Llegó el día y llegaron los extraterrestres. Todos estaban tristes menos Isaías. Él estaba feliz de verlos.
Los alienígenas bajaron de su OVNI y dijeron que venían en son de paz a buscar al elegido. Toda la gente, asombrada, se miraba entre sí, preguntándose quién serÍa el elegido. Cuando nombraron el nombre "Isaaliens" (ese nombre tenía puesto en el juego de la play), ellos dijeron que se comunicaban con Isaías por ahí, y veían absolutamente todo. Nadie creía lo que estaba pasando.  Isaias quedó asombrado, creía que su sueño se estaba por cumplir.
Como todos pensaban que ellos querían acabar con los humanos, empezó una guerra. Entonces, los extraterrestres empezaron a llevar gente a planetas distintos, hasta que   también agarraron a Isaías y a su madre. A los dos los mandaron por caminos diferentes, acabaron con todos los humanos, separaron familias, etc.
Y así fue como acabó todo, Isaías se fue con los Alienígenas y su mamá, muy triste, a otro planeta.
Al pasar el tiempo, en el planeta donde le tocó vivir a la madre de Isaías, había muchas necesidades y era maltratada por personas que habitaban  desde antes.
Por otro lado, Isaías estaba muy bien con los Alienígenas. Pero presentía que algo andaba mal. Pidió ayuda a los extraterrestres y les preguntó si se podían contactar con su mamá.
Al comunicarse con su madre, logró ayudarla, sacarla del planeta y llevarla con él.
Los alienígenas nuevamente los recibieron con mucha paz. La madre no podía creer que todo de lo que hablaba Isaías de los extraterrestres era verdad.
Finalmente, él y su mamá vivieron una vida feliz y sana.                 

(Por Evelyn Pacheco, de 3°1°)

El pintor Martín Fierro (Angélica Armijos)

Cuentos en relación intertextual con los textos leídos en clase

El pintor Martín Fierro

Fierro, más conocido como Don, el mejor pintor de Argentina, era  odiado por varias personas que compartían su profesión. 
Él sabía que a pesar de ser un gran pintor no era el mejor ejemplo a seguir, ya que él tenía una doble vida. Aparte de tener a su esposa, Clotilde, tenía a su querida amante, Esperanza y no es que él le viese algo malo al hecho de tener una amante, todo lo contrario, le parecía sumamente normal; sin embargo, algo dentro de él le inquietaba tanto que inclusive llegaba a perturbarlo por momentos. Pero solo era así por momentos, nada más.
Un 11 de junio de  1871  se celebró el  primer aniversario con su amante Esperanza, así que Don la invitó a un hotel en la ciudad de Buenos Aires.
Don llegó al hotel esa misma noche de su aniversario junto con un hermoso ramo de girasoles para su querida  amante  Esperanza, de 27 años de edad. Al momento de entrar a la habitación, observó a su amante besándose con su esposa Clotilde. Casi instantáneamente  empezó a gritar y a decir que no tenían vergüenza por lo que estaban haciendo. Clotilde se molestó tanto que le dijo  a Don que quién se creía para decir eso, cuando él había sido el primero en ser infiel. En su derecho o no, dentro de todo Clotilde, tenía razón… mucha razón.
Al oír todo el estruendo, el señor de la recepción del hotel entró al cuarto donde se encontraba el triángulo amoroso para ver qué estaba pasando. Al entrar las dos mujeres guardaron silencio, mientras, Don seguía hablando. Don continuó una serie deargumentos en contra de Esperanza, hasta que se percató de la presencia del señor recepcionista.
Pedro, el señor recepcionista, se llevó una tremenda sorpresa al percatarse de que el mismísimo pintor Fierro se encontraba involucrado en semejante problema.
Al ver esa situación, decidió marcharse de la habitación. Don siguió para pedirle el favor de que no cuente nada de lo que vio a nadie. Pedro le dijo que él no iba a  contar nada de lo ocurrido porque a él también le pasó eso en un momento de su vida; sin embargo, Don no lo dejó marcharse sin antes asegurarse de que no diga nada.
Esa  misma noche Don decidió marcharse del hotel acompañando de Pedro.
Los dos se dieron cuenta de que ya estaba saliendo el conflicto sobre la infidelidad de Don, la amante y su esposa Clotilde. Don, al verlo, soltó un largo suspiro.
A la mañana siguiente, Pedro despertó a Don para avisarle que la  prensa lo estaba esperando afuera de la casa. Cuando salió a verlos, inmediatamente le preguntaron qué es lo que iba a hacer ahora que todo el país  sabía sobre su infidelidad. Él respondió  que todo iba a seguir siendo como antes y que no tenían nada de qué preocuparse.
A la semana del acontecimiento, Clotilde le pidió el divorcio a Fierro y éste aceptó sin decir nada ni  pedir nada a cambio.
Todos  esos  días  que tuvo que ver el asunto del divorcio,  Pedro  lo estuvo acompañando mientras también le ayudaba a entender  los pedidos  de cuadros de pinturas que le ordenaban. Una tarde, en la casa de Pedro, Don se dio cuenta de que en todo ese tiempo que estuvo con él, se le despertaron sentimientos  que jamás habría creído poder llegar a sentir, así que muy entusiasmado, pensó  que lo justo sería confesarle  sus sentimientos. En un momento en el cual ambos se encontraban revisando unos cuadros, Don se confesó ante Pedro. 
Después de contarle acerca de sus sentimientos, Pedro se quedó impactado y sin poder decir nada. Don pensó que Pedro no tardará en irse para nunca regresar. No obstante, esto no sucedió, ya que Pedro  le confesó que él también sentía lo mismo. Al darse esta declaración, los dos decidieron empezar una relación pública.
Al día siguiente de que el país se enterase de la relación entre Dos y Pedro, empezaron a llover las críticas y la gente comenzó  a anular los pedidos de cuadros a Fierro.
Fierro perdió clientes, también el respeto que sus seguidores le tenían y  perdió gran cantidad  de dinero. Mientras transcurren los días, Fierro se fue quedando sin dinero y Pedro, al darse cuenta de que Fierro se estaba quedando en la ruina, decidió marcharse, diciéndole que, cuando se encontrase mejor, lo llamase para seguir con su relación. Fierro se quedó devastado porque no tenía el apoyo de nadie y no tenía dónde caerse muerto.
Perdió  absolutamente  todo lo que tenía, ya nadie lo respetaba e incluso ya hasta en la calle no lo reconocían. Por la forma en la que vestía, todos creían que era un vagabundo.
A los 60 años de edad, falleció Fierro. Aparentemente, la causa de su muerte fue viruela negra. Y así terminó, sin que nadie lo valorase ni reconociese.

(Por Angélica Armijos, de 4°3°)

Un viaje al futuro (Solange Roldán)

Cuento de ciencia ficción:

Un viaje al futuro

Era un día especial para Martín, era su último día de clases. Estaba emocionado de que las clases terminen.
En este último día, sus compañeros y profesores se estaban despidiendo en las horas de clases, ya que no se iban a ver más, pero Martín solo quería irse. Él ya estaba cansado de la misma rutina de siempre y solo quería descansar. Le daban igual las despedidas de las personas de su colegio porque no les tenia afecto, solo iba a estudiar.
Martín era un niño muy comprometido con sus cosas y deberes. Era un niño que se podría divertir con cualquier cosa, con una gran imaginación y su alegría hacía feliz a cualquiera.
Al terminar la hora, todos los niños estaban contentos, guardando todas sus cosas para ir a sus casas. Tocó el timbre y todos salieron a sus transportes. Martín subió tranquilo y se sentó para pensar en qué hacer cuando llegue a su hogar. Estaba todo muy normal, hasta que de repente se escuchó un gran ruido como si hubieran chocado contra algo. Todos estaban paralizados y asustados a la vez. Se empezaron a alterar porque querían saber qué estaba pasando.
Al salir del transporte, en el medio del camino, vieron a una nave futurística, ovalada y con una forma un poco rara. Entonces se abrió una puerta de donde salieron tres hombres con unos trajes extraños. Tenían una tableta en la mano y empezaron a hablar:
-¡Hola, personas del pasado! Nosotros venimos del futuro. No venimos a hacer daño a nadie, solo queremos a una persona: Martín Sanchez. Si estás aquí, acércate por favor… Necesitamos tu ayuda para salvar el futuro y que todo sea como antes. Puedes confiar en nosotros, no te haremos daño.
Martín se acercó. Todos lo estaban mirando a él para ver qué haría. Se dirigió hacia ellos y dijo:
-Si es para salvar al mundo, haré lo que sea necesario.
Martín entró a la nave. No sabía cuánto tiempo iba a tardar. Se mostraba seguro, pero muy nervioso por dentro.
Los hombres le dijeron: 
-Martín, muchas gracias por aceptar, nosotros ya sabemos de ti, tienes una gran imaginación y tienes algo que puede ayudarnos. Nosotros estamos en peligro por la culpa de la tecnología, todo el mundo se arruinó gracias a eso. Nadie es feliz, no conocen el mundo como deberían. Necesitamos quitárselo y destruirlo para que vean el bello mundo.
Martín los miro y dijo:
 -Díganme qué debo hacer y lo haré, esto no está bien.
A Martín se le ocurrió la idea de hacer un gran satélite que los desconecte a todos para jamás prenderlos. Su plan funcionó hasta que empezó a enseñarles qué es vivir la vida realmente. 
Mucha gente luego le agradeció y se quedó para seguir siendo feliz.

(Por Solange Roldán, de 3°1°)

La puerta de Hadiv (Fabricio Melgarejo)

Cuento
La puerta de Hadiv

Ella recuerda ese dolor, no es algo que se pueda explicar con palabras, solo puede afirmar que sintió mucho frio, como si todo a su alrededor se congelara y miles de agujas de hielo atravesaran su cuerpo, luego sintió cómo su alma se escapaba de su cuerpo, pero no de la forma común, literalmente sintió cómo su alma era arrancada de su cuerpo, de sus huesos, de su carne, pero lo que no sintió en ningún momento fue miedo, aunque debería haberlo sentido, la situación en la que estaba era un tanto aterradora, no todos los días se ven brujos de hielo y, mucho menos, montados en esas horribles criaturas gigantes parecidas a los cíclopes pero más tontos y feos. 
Así fue como llego aquí, al mundo de los espíritus, un lugar agradable, aunque para ella sería más agradable si todas esas almas atrapadas en los muros dejaran de gritar cuando intenta dormir, son una de las causas de su insomnio, aunque la principal causa de eso es que está muerta y, bueno, los muertos no duermen.
El mundo de los espíritus es el lugar al que van las personas, o más bien sus almas, luego de su muerte. En este lugar no hay divisiones de raza ni género, puedes encontrar desde elfos rojos hasta seres de energía de otras dimensiones. Lo único que divide a las almas es el bien y el mal. 
Morgana solo llevaba un par de días en el reino de los espíritus y ya había recorrido casi todo el Bosque de los Cuatro Muertos en busca de Gliphagos, criaturas parecidas a las hadas pero con los ojos totalmente negros y manos más largas. Morgana había leído que los Gliphagos solo habitaban en el mundo de los espíritus y si hallabas uno, este te ayudaría a conseguir la llave de la Puerta de Hadiv, la puerta que conecta el mundo de los espíritus con mundo de los vivos, aunque cruzarla estaba prohibido y la muerte intentaría evitar su apertura. La Puerta de Hadiv era una puerta gigante ubicada en el centro del Bosque de los Cuatro Muertos. Se dice que muchos han logrado encontrar un Gliphago, evitar a la muerte y hallar la llave que abre la puerta, pero muy pocos han logrado sobrevivir luego de atravesarla. También son muchos los que han intentado pasar sin leer las inscripciones en los marcos de piedra tallada que dicen “Si un inmenso dolor y una noble muerte te trajo aquí, otra oportunidad tendrás para vivir. Si llegaste aquí de la cálida mano de la muerte, inmenso dolor es lo que sentirás”. Esto significaba que solo podrían pasar los que hayan sufrido una muerte dolorosa y haciendo el bien, en cambio, los que hayan muerto de una manera ordinaria, al intentar pasar la puerta, sufrirían de un dolor inimaginable.
Un nuevo día comenzaba, aunque como en el mundo de los espíritus no hay un sol. Un día comenzaba cuando el fénix azul renacía de sus cenizas y terminaba cuando este mismo se desintegraba, lo que tardaba un poco más de un día solar. 
Morgana se hallaba en el bosque cuando unas extrañas flores llamaron su atención. Era algo que ella nunca había visto: unas flores violetas con lunares amarillos que brillaban y despedían un olor parecido al de la tierra luego de ser atacada por una lluvia en verano, pero lo que más llamó la atención de Morgana era que la flor no salía de un tallo en la tierra, sino que brotaba del lomo de un unicornio petrificado gracias a la mirada de una medusa. Morgana estaba tan fascinada por lo que había visto que tardó unos minutos en percatarse de la mirada del niño de cabello blanco, orejas puntiagudas y ojos grises que estaba parado a su lado. –Es hermosa ¿no crees? – Dijo el niño mirando a hacia la flor con la expresión de un alma que ve morir a otra. Morgana se quedó callada unos segundos hasta que reaccionó. -¿Quién eres? - Preguntó. – Mi nombre es Thomas – Dijo el niño. – Soy un elfo blanco – Estaba más que claro cuál era la raza del niño, pero lo que Morgana no entendía era por qué un Elfo blanco tan joven estaba muerto. Los elfos blancos suelen vivir más de quinientos años y es prácticamente imposible matar a uno antes de los trecientos. Por más que Morgana insistía en saber cuál era la causa de la muerte del niño elfo, este no hacia más que quedarse en silencio y mirar fijamente a la flor. A Morgana se le ocurrió que tal vez si encontraba un Gliphago y llevaba al niño de vuelta a la tierra de los vivos, este le revelaría cómo fue que había muerto. 
Cuando estaba a punto de rendirse, gracias a la frustración que le causaba no encontrar alguna de estas criaturitas, vio una pequeña bola de fuego pasar a gran velocidad por detrás de unos arbustos. En ese momento recordó que una de las características de los Gliphagos era su flameante cabellera. Morgana corrió tras él hasta que lo alcanzó. 
– Lograste atraparme, niña, por eso te otorgaré la llave de Hadiv –dijo el pequeño ser y abrió una mano llameante de la cual surgió una llave de un color parecido al cobre. 
Luego de eso, el Gliphago convirtió en una bola de fuego y desapareció.
Morgana estaba muy feliz: por fin iba a poder volver al mundo de los vivos con su familia, pero lo más importante, o al menos lo que más le importaba a ella, era que iba a saber la causa de la muerte del niño elfo. Ambos se dirigieron a la puerta, introdujeron la llave y esperaron. La puerta emitió un destello amarillo y desapareció, en su lugar ahora había una bola de fuego gigante que tenían que atravesar. Morgana tomó al niño y saltaron al fuego, o tal vez eso hubieran hecho si el niño no hubiera lanzado a Morgana al suelo con la fuerza de un minotauro. 
Morgana no entendía lo que sucedía, no entendía por qué el niño había evitado que volvieran a la tierra de los vivos, no lo entendió hasta que el pequeño elfo cambio su forma dejando a la vista su verdadera identidad. La muerte había evitado que otra alma escapara del mundo de los espíritus.

(Por Fabricio Melgarejo, de 5°1°)

martes, 6 de noviembre de 2018

La vida de Asterión (Gabriela Mantovani)


Intertextualidad con los cuentos leídos

Cuento: "La vida de Asterión"
(basado en "La casa de Asterión", de Jorge Luis Borges)

Asterión era un joven muchacho, de piel blanca, ojos color miel, pelo largo y castaño. No le gustaba usar ropa ajustada ya que sus gustos eran diferentes a los demás.
El joven vivía en una pequeña ciudad llamada 'Duravit', donde todos eran parecidos. No había persona que no se pareciera a los demás, en relación  con gustos de música, ropa y forma de vivir. Asterión  era la excepción a de todos ellos. Las personas de Duravit eran de pieles bronceadas, siempre con ropa ajustada, las mujeres con su cabello largo y los hombres con su cabello corto, siempre vistiendo prendas de marcar caras y nunca ropa de segunda mano.
En la escuela donde iba Asterión, siempre se burlaban de él, por ser tan diferente a toda la gente de esa ciudad, porque su piel no era de color bronceado como la de los demás y por saber hacer cosas que los demás no sabían. Una de ellas era tocar un viejo ukulele que le había dejado su difunto abuelo. Él amaba ese instrumento ya que era tan simple, tan delicado, tan hermoso. Su melodía lo relajaba de toda tormenta que pudiera estar pasando por su vida.
Su casa era de dos pisos, con grandes ventanales que siempre estaban cubiertos por oscuras cortinas que llegaban a rosar el frío suelo de esa casa. Tenía un gran patio trasero, lleno de grandes árboles, como si fuera un bosque donde uno se podría perder fácilmente. Esa era la parte favorita de Asterión, su bosque, en donde podía ser él mismo, sin que nadie lo juzgue, ni que nadie lo lastime ni lo moleste. Asterión, al ser una persona tan sola, tenía que buscar sus propias distracciones. Le gustaba correr por los pasillos de su gran casa vacía, dar vueltas hasta marearse y caer sobre el pasto. Le gustaba jugar a que lo busquen. A cualquier hora él podía jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y una tranquila respiración. A veces, cuando abría los ojos, el color del cielo se cambiaba y se tornaba de un color naranja. De tantos juegos que tenía, su favorito era el de el otro Asterión, fingía que iba a visitarlo y que él le mostraba su casa. Su parte favorita del recorrido era cuando le decía  “y ahora llegamos a mi patio”.
Sus vecinos creían que estaba loco, sus compañeros lo llamaban monstruo, le decían que él no encajaba en este mundo.

Asterión fue para su casa, se paró en frente del espejo de su baño, pero... él no veía a un joven,  veía un monstruo, un monstruo que no era ni lindo, ni tierno, ni simpático. Se veía como una bestia mística, con piernas como las de un toro, cabeza de toro, con una gran fuerza que nadie podría entender. Él era un minotauro, o por lo menos así se veía él. Cada vez que Asterión miraba su reflejo, lloraba, lloraba porque él quería ser aceptado como los demás, no quería ser mirado con los ojos de un monstruo.

Sus padres nunca lo quisieron, siempre lo trataron mal, nunca le dieron ese amor y cariño que debería recibir un niño. Ellos habían muerto en un accidente de autos cuando estaban volviendo a su casa de una gran fiesta. Asterión no se encontraba con ellos en ese accidente, ya que él estaba en su casa durmiendo. Por eso él siempre estuvo solo, nunca sintió el amor de alguna u otra persona.

Asterión se dirigía a su escuela cuando de repente escuchó un grito. Era uno de sus compañeros de escuela que como siempre gritaba para molestarlo y hacerlo sentir mal. 
-¡Eres tan raro, no entiendo porque sos tan diferente a los demás! Mirate, nadie te acepta, nadie te quiere. Estás solo en este mundo Asterión, y todo por ser diferente a los demás, das asco.
Asterión solo lo miró y llegó a responder:
-Está bien, lo siento.
Salió corriendo de ese lugar, con sus ojos llorosos, mientras escuchaba las risas despiadadas de todos los demás.
 Asterión, ese día, decidió no ir a la escuela, ya que sentía que su corazón estaba demasiado roto. Él solo se dirigió a su casa. Cuando llegó, fue a su baño y se miró en el espejo. Como siempre, Asterión solo veía su reflejo como un monstruo. Intentó mucho tiempo verse como una persona, pero no podía, no era lo suficientemente fuerte para hacerlo.
Asterión decidió irse de Duravit a un lugar muy lejos de todos, donde no haya nadie que lo pueda lastimar. Este lugar era casi un secreto, nadie sabía su ubicación, no sabían nada de ahí. En ese lugar había un gran laberinto donde él se podía quedar sin que nadie lo molestara. 
Empezó a sufrir una metamorfosis, sus piernas eran como las de un toro, empezó a crecerle pelaje por todo el cuerpo, unos enormes cuernos le salían de la cabeza.
En poco tiempo se empezó a transformase en minotauro, tal y como lo describían todos sus compañeros.

(Por Gabriela Mantovani, de 4°3°)

Reseña de la novela Orgullo y prejuicio


Reseña de la novela Orgullo y Prejuicio

Jane Austen (1775-1817)

Jane Austen fue una admirable mujer, autora de la novela Orgullo y Prejuicio, novela publicada el 28 de enero de 1813 en el Reino Unido. Jane Austen vivió en una época en la cual los movimientos artísticos se estaban propagando efusivamente mientras que a su vez una  serie de cambios surgían en respuesta al contexto de revolución con gran trascendencia en muchas de las antiguas costumbres que caracterizaban a Europa hasta finales del siglo XVIII. Las ideas de combatir la ignorancia y adquirir instrucción por medio del conocimiento son aspectos que rigieron el pensamiento de personas de la época, haciendo plantear la idea de que solamente mejorando la capacidad de cada uno para lograr entender las cosas mediante del uso de la razón se lograría conseguir un mundo mejor.
Jane Austen, al ser parte de este contexto, sin duda no escapa a la utilización, en cada una de sus obras, de los aspectos dichos anteriormente; sin embargo, la autora centra su mayor atención en hacer una crítica a la sociedad europea y en la subestimación de la mujer. Lejos de parecer una oposición incontenible, la autora refleja en sus creaciones la capacidad de la mujer de ser más de lo que la gente le permite y, ridiculiza notablemente a través de la sátira, las particularidades de aquellas personas que con el pasar del tiempo adquirieron un pensamiento estigmatizante y característico de la época. Tanto los personajes fundamentales como los caracteres secundarios son caracterizados de forma humorística y, con sus ingenuidades, permiten que el lector consiga más familiaridad con la historia y la encuentre entretenida.
Orgullo y Prejuicio es una novela que con tan solo empezar a leerla deja mucho que pensar.  «Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa», es la frase que para muchos caracteriza a la novela porque, ciertamente, el relato gira en torno de esta temática: el matrimonio.
La familia Bennet pertenece a la clase media baja y, como todas las familias compuestas por mujeres, los padres buscan que sus hijas encuentren lo más rápido posible alguien con quien casarse, en lo posible, que éste sea una persona de gran relevancia o que simplemente sea capaz de darle sustento a sus hijas. Aquí es donde entran en escena otros personajes, Bingley y Darcy, dos jóvenes de clase alta demasiado opuestos como para siquiera suponer que uno tuviera relación con otro. Y es que así es, ya que el joven Darcy es nada más y nada menos que el mejor amigo del atento joven Bingley. Ambos son poseedores de una gran fortuna; sin embargo, en personalidad no comparten tantas cosas.
Bingley y Darcy conocen a la familia Benett durante un baile que organiza el mismo Bingley. La fiesta resulta ser amena y encantadora, no obstante, se suma una problemática a la historia, la dificultad de Darcy para relacionarse con las personas, especialmente con personas que él considera inferiores. Mientras que Bingley crea un vínculo especial con la mayor de las hermanas Benett---Jane Bennet---, Daarcy sin querer hace enemistad con Elizabeth, hermana de Jane Benett. Son cinco en total las hermanas pero, en las que básicamente se centra el relato, es en las que justamente tienen mejor relación, Jane y Elizatbeth. Estas son las disparidades que en distintos puntos de la historia pueden hacer que unos personajes lleguen a caer mejor que otros. A pesar de que las buenas y malas cualidades de los caracteres se presentan desde un principio y se explican en el transcurso, la percepción de ellos cambiará una vez que se conozcan sus razones y veamos que tanto una buena persona como una mala son capaces de cambiar y dejar a la vista una personalidad totalmente diferente a la ideada tras la primera impresión. El orgullo y el prejuicio enmarcan el relato, crean dificultades y diferencias, pero no todo lo que crean a su paso es malo, ya que al igual que en la vida real, pueden llevar a una persona a sacar lo mejor de sí.
En cuanto al criterio personal que el lector pueda llegar a idear tras la lectura de esta maravillosa obra, no hay demasiado de lo que hablar ya que la verdadera crítica se forma a través de un arduo análisis de lo que vemos y percibimos. Sin embargo, es importante resaltar como esta historia llega a ser un buen ejemplo de la correcta edificación de las personas y el camino que recorren para lograr enfrentar las adversidades. En un mundo tan conflictivo, lleno de orgullo y prejuicio, hay quienes deciden dejar atrás ese convencionalismo tan déspota de la sociedad para adquirir personalidades más humanas. Sí, humanas, porque esto ya no se trata de caballeros y damas, hombres y mujeres, niños y niñas. Todos en conjunto formamos un mundo prácticamente compuesto por humanos y, es por eso, que ante nosotros no deben aparecer diferencias; todo lo contrario, debemos aprender a conducir nuestros caminos libremente y sacando lo mejor de cada uno.
Querer ser dueño de uno mismo y tomar tus propias decisiones no debe ser ningún problema en la sociedad, sean cuales sean los argumentos en contra de la libertad e igualdad, no se debe atentar nunca a lo que es la esencia personal. Esto es lo que, mediante la novela, la autora podría haber deseado transmitir. Lejos de hacer reflexionar respecto a un cliché amoroso, se muestran temáticas sociales que inducen a la reflexión. Orgullo y Prejuicio no es solo una novela de amor, sino un relato que profundiza en una sociedad que por años ha silenciado a la figura femenina.

(Por Nicole Armijos, de 6°1°)

Clarinete y su vida (Isaac Corvalán)



Relatos de humor

Clarinete y su vida

Había una vez un chico al que le llamaban Clarinete no porque le gustaba la música sino por su terrible nariz. A este chico le gustaba mirar videos en Internet para buscar información sobre lo que le daban de tarea en la escuela, también le gustaba chatear con su amigo Javier,con quien conversaba sobre Clash Royale. Clarinete tenía un grupo de amigos que se juntaban a jugar a la pelota. A veces su equipo jugaba contra el equipo de Mansilla y su familia (primos, hermanos, amigos). 
Este Clarinete era tan malo jugando a la pelota que hasta le hacían goles de mitad de cancha, solamente servía para llevar el agua. Algunos le decían Di maría y no por su juego sino por su parecido a un fideo. Al único que le hacía competencia jugando a la pelota era a su amigo “el Pedon”,  otro más que erraba los goles debajo del arco, igual que su otro amigo “el Chino” que cuando iba corriendo,  hablaba en japonés. 
Clarinete era un chico despreciado por sus amigos porque jugaba horrible al fútbol y él se deprimía mucho al vivir esas cosas en su vida.
Un día decidió alejarse de sus amigos, empezó a entrenar con todo, empezó a ir al gimnasio entrenando todos los días hasta volverse muy buen jugador de fútbol, el mejor diría. Lo apodaron “Ozil”.
 Cuando se volvió a juntar de nuevo con sus amigos que lo despreciaban,  no lo podían ni parar, porque se volvió muy habilidoso, les pegó un re baile, era tan bueno que pudo cumplir sus sueños de poder jugar profesionalmente al fútbol convirtiéndose en el mejor de todos los tiempos.


(Por Isaac Corvalán, de 6°1°)

El que se la da de canchero (Luna Santanelli)

Aguafuertes porteñas del siglo XXI

El que se la da de canchero

En la escuela siempre hay un pibe que se cree más que todos. En este caso, es el rompebolas de Franco. A mí y a mis amigos nos vive diciendo boludeces , que gordo, que flaco, que cara deforme .
Pero nosotros no podemos hacer nada. Mi grupito y yo somos una mierdita. Señores, ¿qué decirle más que otro insulto pero en voz baja? Otra cosa no se puede hacer.
En los pasillos del colegio YO, POR PRIMERA VEZ , SÍ YO, el flaco, estaba hablando con una chica… y sí hasta que apareció Franco y me hizo quedar en ridículo con Carolina, diciendo que todavía era un nene y que no la puse. Se me reían todos en mi cara, hasta que me cansé, fui con mi primo Rubén, que era más grande que Franco, obvio. Bueno más o menos igual. 
En fin, mi primo no jode a nadie, vive serio, pero andá a joderlo…y bueno le conté que el rompe bolas de Franco nos vive jodiendo y cargando , y bueno él tiene su lado gracioso, hasta que fue, lo encaró, y le dijo:
 –¿Así que te gusta joder con los más chicos? Esperen, la parte que se viene es muy graciosa, en serio, después de que Rubén le dijo eso, le ordenó que se bajara los pantalones,  la remera y  le dijo que se quedara en frente de la puerta de nuestro salón y que cualquiera se podía burlar de él. Y bueno, todos le vimos los calzones de flores que tenía. 
Ése fue el mejor día de mi vida.

(Por Luna Santanelli, de 6°2°)

domingo, 28 de octubre de 2018

El pibe (Agustina Cortez)

Cuentos realistas

El pibe
(Basado en el cuento "El pibe" de Cecilia Solá)

  —¡La verdad es que no sé cómo llegaste a primer años vos, si no sabes ni escribir!
Me asusté. El profe enojado otras vez. Ese chico ya lo tiene harto. Siempre que está explicando algo, salta interrumpiendo la clase con cualquier palabra o cosa. Y yo me reía. Al igual que todos me parecía divertido, pero llegó a cansarme. 
Él también parece enojado. Tengo dudas. Mira a Santi a su lado y lo insulta. Sólo se escucha su voz en todo el salón. Retumba. Alarma al profe otra vez y lo manda a la dirección. La dirección. Lo conocen muy bien ahí. Yo no quiero que se vaya. El pibe es bueno, es mi amigo. Hablamos, y se me da por pasarle la tarea a veces. No, no lo rajen al pibe, ¿no ven que me quiere? Lo noto. Él me conoce. Con sus manos grandes y ásperas supo consolarme en malos momentos. Él me quiere, el pibe es bueno. 
Se levanta y tira la silla con bronca, agarra su mochila hecha pedazos y sale. Deja la puerta abierta y lo veo, sigo sus pasos. Sé que no va a la dirección, el pibe no es tonto. Se va. ¿Volverá?
Lo conozco. Siempre lo veo juntar los cartones del barrio. Me saluda cuando me ve, sin importar cómo y con quién esté. Y me gusta, el pibe me gusta. Mamá no sabe, sé que no tiene que saber todavía. 
No sé cómo es su familia, nunca me quiso contar. Lo veo con su caballo y el carro sucio, nada ni nadie más. Yo lo quiero ayudar, pero no me deja. Lo invito a mi casa y no va, le hablo y no escucha. Es duro como la piedra. 
Marcos, así se llama, no llora frente a los demás, pero pega. Le pega a los que lo molestan en la escuela, a los mirones idiotas que no tienen nada más que hacer. Sé que pega en la calle, pero eso no me gusta. Sí me gusta el pibe que es conmigo, el que me quiere y no disimula. 
Bolsea todo el tiempo, también sé eso. Pero no conmigo, no cuando me tiene a mí. No me escucha y nos gritamos. Que dejá eso, que no, que te quiero. Entonces me abraza y me despido de todo. 
El pibe se va y me deja acá sola. Lo quería y se va. En la escuela llegó la noticia y el silencio llenó el salón. Nos cuenta el profe que se dio con una tumbera y dejó nota. “Ya me voy, no los voy a molestar más”, con lápiz rojo y esa letra horrible que me gustaba. El pibe se fue y sé que nadie lo extraña más que yo. 

Preludio del final (Tomás Rodríguez)

Aguafuertes porteñas del siglo XXI

Preludio del final

En toda la historia de la humanidad, sin importar la época, las creencias o el lugar, siempre existió algo que atemoriza hasta al más valiente de los estudiantes. Su mera presencia es capaz de causar estragos en la vida del que lo ve y es capaz de devastar al que toma desprevenido. Su llegada se anuncia con días de anticipación, sembrando el pánico total, no solo en las desafortunadas almas que lo escuchan, sino también en cualquier otra persona que sepa que puede ser el siguiente. Los más temerarios, se preparan inútilmente hasta que el día llegue, mientras que, muchos otros, solo se hunden en la más absoluta y atroz de las desesperaciones. El tiempo sigue pasando, cada día hay más y más gente que no soporta la presión y decide retirarse. Mañana es el día en que todo acaba.
 El sol sale y los pocos que deciden hacerle frente al destino se encuentran reunidos. Ellos se prepararon para esto, ellos cargan con las esperanzas de sus compañeros caídos. El momento se acerca, el armamento es guardado y los creyentes no se molestan en rezar: ningún Dios podría salvarlos de lo que viene. Las puertas del infierno se abre y un sentimiento de muerte invade el corazón de todos los presentes, algunos no lo logran y, a pesar de haber luchado fervientemente para este momento, deciden abandonar y ser parte del resto. La presencia se acerca cada vez más, sudor empieza a formarse en la frente de todos los presentes. Boom, la última barrera es traspasada. Todos miran con pavor cómo el heraldo del fin de los tiempos se acerca a su podio, dejando un rastro de muerte absoluta a su paso. El momento para el que solo unos pocos habían sobrevivido había llegado. El mensajero del apocalipsis ya se encontraba en posición para cantar su réquiem mortal e invocar al mismísimo demonio que acabaría con toda vida a su alrededor. Esbozando una sonrisa digna del más sádico de los verdugos, dice:
 -Saquen una hoja, hoy tenemos examen. 

Por Tomás Rodríguez, de  6°1°

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